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25 Ene 2016

Soy mi Ama de llaves / por Lola García

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Belle AlzamoraAma de llaves
El arte de trabajarse a una misma a través del cuerpo
Un proceso creativo en tiempo real

Soy una mujer que:

Me paso la vida haciendo terapias, asistiendo a cursos, buscando grupos de trabajo personal para sentirme mejor.
Voy de relación en relación amorosa llevándome o dejando heridas.
No tengo claros cuáles son mis roles en las relaciones que mantengo con otras personas.
Creo que he hecho lo humanamente posible para que esas relaciones funcionen, pero no es así.
Tengo miedo al Amor como fuerza creadora, a darlo y recibirlo, a ser Amor.
La sexualidad es algo que está más en mi cajón de preocupaciones que en el de las sensaciones.
Estoy en parte instalada en mi infancia.
Vivo para complacer pero no me soy fiel a mi misma.
No he descubierto aún cuál es mi verdadero potencial, ese algo especial que me hace diferente.
Mi trabajo va a acabar conmigo y no sé por dónde tirar.
Mi motor es el miedo.
Siento que vivo entre dos mundos.
Estoy desubicada y desconectada.
Ya no me sirven estructuras y creencias internas y externas que me sostenían y me encuentro perdida dentro y fuera de mí.
Estoy entregada a una batalla.
Estoy dentro de grupos y lenguajes que no me representan.
No conozco mis verdaderos propósitos vitales.
Mi economía no fluye.
Vivo en el deseo y me cuesta pasar a la acción. ¡¡¡Ya no puedo más!!!

.

Señoras, estas y otras cuestiones surgen en algún momento de nuestras vidas de mujeres. Estas son las que emergen a la superficie, pero sabemos o intuimos que debajo de cada una hay algo más, que a veces nos da miedo saber.

Buscando el porqué iniciamos un camino que suele recorrer varias etapas: una misma, grupos de amigas, grupos de apoyo, lecturas, cursos, formaciones, terapias, movimientos sociales, movimientos de mujeres… En cada lugar recibimos respuestas. Pero llega un punto en que se nos quedan cortas y necesitamos subir de nivel, como en un videojuego. Hay un momento en que nos damos cuenta que esta escalada es a menudo dolorosa, que no la estamos haciendo de manera ordenada y que puede ser infinita. Otro hito en ese caminar suele ser cuando tomamos conciencia que lo estamos haciendo solas, aunque sea acompañadas dentro de cada “nivel”.

El proceso se convierte a veces en una batalla permanente con nosotras mismas y con lxs demás. Nos encontramos en el centro de un campo de fuerzas opuestas que tiran de nosotras en todas direcciones y es bien fácil sucumbir a una de ellas: nos abandonamos al amor, a la maternidad, a lo profesional, a lo espiritual, etc. Y nos vemos envueltas en una maraña de relaciones, de situaciones que no podemos sostener y no sabemos por dónde comenzar a desliar. Las heridas ya se hacen patentes y queremos sanarlas: Nos separamos de nuestra pareja o la idea nos sobrevuela como una nube negra, dejamos el trabajo o vivimos queriendo dejarlo, la crianza nos abruma, algunas amistades nos agobian, sentimos que la familia nos atosiga. Aparecen los sentimientos de culpa, nos invaden las emociones y se apoderan de nuestra vida. Y nos instalamos entre el deseo y la ilusión de que las cosas cambien algún día. Nos entra el ansia de liberarnos de lo que ya no queremos. Pero ni siquiera tenemos claridad en lo que no queremos, ¡cuánto menos en lo que sí!.

Cuando de verdad nos disponemos a despejar la maraña, a menudo nos encontramos ante un horizonte lejano, que exige sufrimientos y sacrificios que nos provocan miedo o paralización. Saltamos de terapia en terapia, probamos mil técnicas. Y siempre nos falta algo. Y la búsqueda continúa.

Es mi visión después de años trabajando en Relatoras, observando procesos vitales de muchas mujeres y el mío propio. He asistido a muchas de esas búsquedas iniciadas en momentos y circunstancias tan diferentes. He mantenido los ojos muy abiertos queriendo comprender qué nos pasa y por qué las respuestas encontradas no satisfacen, resuelven sólo aspectos fragmentados de la vida o directamente causan un daño mayor que el que quieren reparar.

Esta ha sido mi propia búsqueda, la que me ha llevado a conocer el trabajo de Belle Alzamora. Podré revivir siempre la sensación que sentí después de la primera sesión, que se tradujo en la pregunta ¡¡¡Esto qué es!!!??? Fue una conexión inmediata conmigo misma después de algunos ejercicios corporales. Este momento me hizo continuar investigando, con la certeza de haber descubierto algo desconocido al menos para mí, y por lo que he podido ir comprobando, mi entorno femenino más y menos próximo (que es bien amplio) que por lo general son mujeres formadas, con una interesante vida intelectual, pertenecientes a redes, conectadas con el mundo exterior, activas, inquietas.

Desde entonces mi tarea ha sido, antes de proponerlo a las demás, primero experimentarlo en mí misma, ser consciente del resultado que da ese trabajo, que actúa de forma integral, desde dentro hacia fuera, de lo básico a lo general, desde el cuerpo hacia el mundo exterior –personal, familiar, profesional, social– usando como herramienta principal la unión de todos los cuerpos –físico, emocional, mental, energético-. Una transformación radical.

Y decidí continuar trabajando a varios niveles, conmigo misma y con mi proyecto profesional a través de sesiones personalizadas y talleres colectivos, en los que he podido comprobar la “magia” de esta metodología, que sin sufrimiento, va a la esencia de cada una y la hace despertar, recolocándote en ti misma y situándote en el lugar que debes ocupar en el mundo.

En un momento se hizo urgente en mí la necesidad de aprender esas herramientas, no sólo experimentarlas, para ponerlas en práctica en mi vida personal y en el acompañamiento con las mujeres, porque al regresar a mi cuerpo, volver a habitarlo, recordar su sabiduría, he llegado a la convicción de que sólo hay un resultado auténtico y real, verdaderamente transformador, si se pasa primero por él.

Cuando planteo esa necesidad a Belle, me devuelve la propuesta Ama de llaves, que da respuesta a las cuestiones de las que hablaba al principio y a otras muchas que tienen que ver con nuestra condición de mujeres que viven aquí y ahora.

Ama de llaves es una Formación holística que partiendo del trabajo con el cuerpo, implica una disciplina que hace transformar la vida de una manera amorosamente radical. El Amor es la materia prima, la línea maestra, la piedra angular de Ama de llaves. El amor como la potencia creadora, la fuerza motriz. Desde ahí arranca la confianza, se recupera la sabiduría, se despierta el instinto dormido, se activa la creatividad, se alcanza la claridad y se recobra la alegría de vivir.

Lola García (Coordinadora de Relatoras)

CURSO DE FORMACIÓN

Ama de llaves
El arte de trabajarse a una misma a través del cuerpo
Un proceso creativo en tiempo real

 

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