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9 Sep 2015

LOVE WILL TEAR US APART AGAIN. Sobre el amor en la fotografía

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Love, love will tear us apart again
Love, love will tear us apart again…

No lo digo yo, lo decía Ian Curtis en ese tema tan maravilloso de Joy Division dedicado supongo, a su esposa Deborah, vaticinando la dolorosa finitud de su amor infinito (la paradoja es a propósito).

La frase el amor nos destrozará de nuevo también es una paradoja y encierra en sí misma grandes secretos del amor, de lo que podemos esperar de él, las maneras que tenemos de amar, sus mitos y sus debilidades.

El mismísimo amor será el que nos destroce oootra vez, si es que no aprendemos, Deborah…

No soy yo la encargada de hablar sobre el amor en este espacio, que tenemos a Coral Herrera deleitándonos con sus reflexiones sobre este sentimiento, pero en la fotografía, que si que me toca y mucho, el amor es uno de los grandes temas y muchos fotógrafos y fotógrafas han contado en imágenes sus experiencias, sus relaciones, sus vicisitudes y sus maneras de amar.

Vamos a obviar el ejercicio de poner la palabra AMOR Y FOTOGRAFÍA en Google ya que creo que os imagináis perfectamente los resultados.

La nostalgia del presente. Alberto García-Alix

Creo, que el oficio del fotógrafo consiste no sólo en mostrar lo que ve, sino en convertirlo en verídico y emocionante… aportarle un aliento.
Alberto García-Alix

Lo que dura un beso. Alberto García-Alix

Lo que dura un beso. Alberto García-Alix

Comenzaré con esta imagen. Sí, así de entrada parece un simple bloque de edificios de algún barrio de Madrid. Paisaje urbano nocturno podría titularse. Sin embargo se titula Lo que dura un beso y entonces sí tengo que detenerme y aplaudir al autor que es especialista en poner la puntilla a través de los títulos.

Una noche, mientras con una mano magreaba a mi chica, con la otra dejé el obturador abierto durante unos segundos. Salió Lo que dura un beso.

Recogió su visión sobre el amor y en general sobre su relación con las mujeres en su libro titulado Llorando a aquella que creyó amarme (de nuevo el título hace redondo el libro).

Tálamo nupcial Breve Historia de amor

Tálamo nupcial                                                     Breve Historia de amor

Me encanta ese libro, habla del amor a través de la mirada de Alberto, alguien que cree que sus fotos son la odisea de una catástrofe. Pero también es un canto a la alegría del amor, a sus relaciones con las mujeres, al deseo, a la necesidad de dormir acompañado y, a su vez, a la nostalgia de un presente que parece que siempre huele a despedida. Y no porque Alberto sea un rompecorazones, que no es ese el tema, todo huele a despedida en sus imágenes. La melancolía está siempre presente, es el poso que te deja al acabar de mirar su libro. La consciencia de la levedad de la existencia, la certeza de que de ese beso, solo le quedará una fotografía, de que un encuentro con una mujer puede reducirse a Breve historia de amor, de que de una noche en compañía de Susana solo le quedará su Tálamo nupcial.

Rosa era un ángel

Rosa era un ángel

De Rosa solo le queda esa foto tan honesta con un título en pasado que nos evidencia el dolor de su ausencia, Rosa era un ángel. También lo evidencia la mirada de la modelo, que parece decirnos que no estará por allí durante mucho más tiempo. Si Alberto volviese a los lugares de sus fotografías y las tomase de nuevo, la gran mayoría serían solo paisajes urbanos, los 80 fueron así y quién diga que Alberto solo estaba fotografiando La Movida Madrileña, es que no se ha parado a mirar sus fotos.

Las mujeres aquí presentes, además de heroínas del relato poético, son mis cómplices.

Me gusta esa visión sobre el amor, tan simple como disfrutar fervorosamente de dormir acompañado de una mujer deslumbrante y sentir una melancolía enorme por saber que todo eso terminará. ¿No habéis sentido alguna vez nostalgia de algo que aún no ha pasado, de algo que aún no ha terminado? ¿No os habéis enamorado alguna vez y en mitad de esa sensación tan intensa, de pronto habéis sido conscientes de que alguna vez pasará? ¿Qué os ha provocado? A mí un vacío enorme y desgarrador. Pues García-Alix utiliza la fotografía para agarrarse a algo, para llenar ese vacío que le provoca pensar que alguna vez dejará de besar a esa mujer, que quizás esa mujer morirá, que él mismo también morirá.

No somos cómo somos, somos como éramos. – dice el autor.

Mitología del amor romántico. Nan Goldin

A menudo me temo que los hombres y las mujeres son irrevocablemente extraños el uno con el otro, irreconciliables, casi como si fueran de diferentes planetas. Pero hay una intensa necesidad de emparejarse a pesar de todo. Incluso aunque las relaciones sean destructivas, las personas se aferran las unas a las otras. Es una reacción bioquímica, en la que se estimula la parte del cerebro que sólo se satisface con el amor, la heroína, o el chocolate, el amor puede ser una adicción.
Nan Goldin

Brian and me after sex. Nan Goldin

Brian and me after sex. Nan Goldin

Algo más dolorosa es esta instantánea de la gran Nan Goldin. Quienes me conocéis sabéis que fue esta fotógrafa la que me descubrió la fotografía y aunque hoy mi camino va por otros derroteros más calmos, seguirá siendo mi fotógrafa fetiche. Su trabajo La Balada de la dependencia sexual es un alegato a la complejidad de las relaciones, sobretodo amorosas.

Su obsesión por no perder los recuerdos de ningún aspecto de su vida la llevó a fotografiar los momentos de felicidad y satisfacción, así como los más vulnerables y desoladores. En su vida estuvo siempre muy presente la dependencia en todos sus aspectos y formas, y en este trabajo reflexiona sobre ella rajándose en canal y sosteniendo su frágil latir entre los dedos.

Durante algunos años estuve profundamente enganchada a un hombre. Nos adaptamos emocionalmente y la relación se volvió muy interdependiente. Los celos los usábamos para motivar la pasión. Este concepto de relación venía del idealismo romántico de James Dean y Roy Orbison. Yo ansiaba la dependencia, la adoración, la satisfacción, la seguridad, pero en ocasiones sentía claustrofobia. Éramos adictos a la cantidad de amor que la relación nos suministraba. Éramos una pareja.

Las cosas entre nosotros comenzaron a quebrarse, pero ninguno de los dos pudo dejarlo, el deseo se reactivaba constantemente al mismo tiempo que la insatisfacción se convirtió en algo obvio. Nuestra obsesión por el sexo era uno de los ganchos.

Una noche él me golpeó fuertemente, casi me deja ciega. Quemó algunos de mis diarios. Descubrí más tarde que los había estado leyendo. Mi ambivalencia había traicionado su idea de romance absoluto. Este conflicto entre su deseo de independencia y su adicción a la relación se había convertido en algo insoportable.

Después de dos años de rabia y duelo, me lo encontré en la calle por primera vez tras aquella noche. Él me saludó. Lo miré. Más tarde pude recordar por primera vez mi deseo real hacia ese hombre y entendí la intensidad de nuestra unión. A pesar de toda la destrucción, todavía podía anhelar ese amor. Tuve que enfrentarme a una pérdida irreconciliable.

Yo, un mes después de ser golpeada Moretón en forma de corazón

Yo, un mes después de ser golpeada                         Moretón en forma de corazón

Nan simplifica la idea del amor romántico. A través de sus viscerales instantáneas lo desmitifica y a su vez es consciente de la capacidad de ese sentimiento para volvernos dependientes, al igual que la heroína, algo con lo que también convivió durante mucho tiempo en su vida.

He visto cómo el mito del amor romántico contradice la realidad de las parejas y perpetúa una definición del amor que crea expectativas peligrosas. Esta mitología no permite la ambivalencia, algo que es natural en cualquier relación que se sostenga. La convivencia entre las fantasías y la realidad de las relaciones pueden conducir a la alienación o la violencia.

La fotógrafa además, no reduce su visión sobre el amor a las relaciones heterosexuales, también nos muestra su amor por el tercer sexo, como ella dice; el amor hacia sus amigxs, que para ella son su familia (abandonó su casa familiar siendo adolescente) y en general, le da un vuelco a los roles sociales y a las relaciones que establecemos con las personas que nos rodean, siempre desde la honestidad de su experiencia personal.

15_18Nan Goldin01

Las satisfacciones, el deseo, la compasión, la dependencia, la violencia, el abuso, la muerte; para ella el amor tiene que ver con todo eso y la crudeza de sus formas intensifica esas emociones sin juzgarlas. Nos pone un espejo por delante y es capaz de procurar empatía al espectador con cada una de sus imágenes aunque no tengamos la sensación de haber vivido nada similar. Al fin y al cabo ¿quién no se ha visto metida hasta el fondo en una relación dependiente? ¿quién no tiene adicciones, debilidades?

Los estados de Elina Brotherus

La creación de imágenes me sacude, y cuando la vida es ‘inestable’, tengo la necesidad de tomar fotografías… Retrospectivamente, me he dado cuenta que en realidad posé para la cámara con más facilidad cuando era desdichada. Trabajé con el dolor como un hermoso objeto que podía parecer como separado de mí, y eso me consoló un poco.
Elina Brotherus

I hate sex. Elina Brotherus

I hate sex. Elina Brotherus

La fotografía de arriba se llama I hate sex y pertenece a la fotógrafa finlandesa Elina Brotherus. ¿No seríais capaces de armaros una historia si os pusierais en el lugar de la protagonista? Cualquiera podría encontrar lugares comunes con los que identificarse. Para mi es un icono de la soledad, del vacío que provoca y de la autocompasión.

Hice la serie Wedding Portraits (Retratos de boda, 1997) cuando me casé, Divorce Portrait (Retratos de divorcio, 1998) cuando me divorcié, y I hate sex (Odio el sexo, 1998) cuando tuve ese sentimiento. No estaba mostrando diversos papeles de la mujer, sino mi propia vida, e intentaba captar algo genuino y verdadero sobre ella en las fotos.

Esperaba al menos que las imágenes se elevaran sobre el nivel personal para llegar a ser universales -el arte demasiado íntimo es un poquito desagradable. Ésa es la razón por la que intenté mantener un lenguaje ascético y contenido: no quería que las fotos gritaran: ¡mira, soy desdichada, ten pena de mí!

Para ella era una forma de encontrarse en mitad de todo ese dolor. Traducirlo en imágenes era una manera de aliviarse y de hallar una salida. No es la primera fotógrafa que afirma que la fotografía la salvó y a mí personalmente cuando miro su obra y puedo reconocerme, es capaz de remover mi memoria y mis emociones.

Sentimental journey. Araki

Amor y muerte. Araki

Pocas personas conocen este trabajo del fotógrafo japonés Araki, y a mi me resulta imprescindible para entender su camino en la fotografía. Acostumbradas a ver sus imágenes tan aparentemente frías sobre el bondage, Sentimental journey nos muestra una faceta del fotógrafo cálida y personal.

Araki comenzó la serie en 1971, cuando se casó con Yoko y termina con la muerte de ésta en 1990. Su foto de recién casados, Yoko en la intimidad, en su luna de miel, dormida en un barco, aspectos de su cotidianeidad e intimidad donde a su vez podemos apreciar poco a poco el declive de su esposa.

Un álbum de instantáneas tomadas desde el amor. La sencillez de las imágenes agrega una faceta emocional aún más desgarradora, sobretodo en las que está presente la decadencia de Yoko.

Parece como si Araki necesitara preservar los recuerdos íntimos con su esposa vaticinando el amargo final de su historia de amor. Además de eso, existe en ellas una profunda reflexión sobre la eterna dualidad amor y muerte.

La pasión como motor de creación. JH Engström y Margot Wallard

También JH Engström y Margot Wallard fotografiaron su historia de amor en Foreign Affair.

En noviembre de 2010, estábamos en medio de una pasión ciega e irrefrenable, hicimos un viaje “emocional”, entre París y Värmland. Conociendo la debilidad y la fuerza de la mente en este estado, decidimos crear juntos Foreign Affair.
Margot Wallard

JH Engström y Margot Wallard

JH Engström y Margot Wallard

Menudo selfie el de arriba ¿eh? Para que luego me digáis que la alegría y el placer parecen menos fotogénicos y que solo se fotografían el dolor y la tristeza.

La pasión y el deseo se hacen presentes en este trabajo tan intenso como frágil. De nuevo la fotografía ejerce su función de preservar estados de naturaleza transitoria y ambos autores supieron cómo plasmar ese momento tan efímero de su relación, pero a mi parecer, lo más interesante de este trabajo es que JH Engström y Margot Wallard aunaron fuerzas en mitad del vértigo que provoca la pasión, y usaron ésta como inspiración y como motor. Una forma de crear desde un estado donde todo parece trepidar, aportar toda esa euforia a las imágenes, concebir algo juntos, como un juego entre amantes. Todas esas condiciones dotan a este trabajo de un lenguaje tremendamente personal, son instantáneas impetuosas, descarnadas, emocionales y sobretodo llenas de energía y de verdad.

Wedding dress. Alec Soth

Wedding dress. Alec Soth

El amor es puro cliché.
Alec Soth

Alec Soth dice que la fotografía es como la poesía, sugerente y fragmentaria, como la foto de la derecha, que pertenece a su trabajo Niágara y que a mi personalmente, me parece un traje de novia ahorcado, ¿no?.

Niágara se basa en los temas del amor, del matrimonio y del final de los cuentos de hadas, «vivieron felices y comieron perdices».

Lo sitúa en las Cataratas del Niágara, un refugio para amantes, el lugar donde van los recién casados de Luna de miel o donde los adolescentes tienen su primera vez. Un sitio aparentemente lleno de romanticismo, sin embargo esas camas han sido utilizadas hasta la saciedad y el eco del lugar repite cada día las mismas declaraciones de amor.

Habitaciones de moteles baratos, casas de empeño, boxeadores con sus novias animadoras, Soth no solo nos deja claro que el Niágara es puro cliché, sino que el amor es también un cliché y que por mucho que nos empeñemos en que nuestras historias sean únicas y especiales, todas las personas somos iguales ante ese sentimiento.

Cuando estás allí, puedes entender que la gente quiera saltar. Es algo seductor, cautivador, como si te llamara, de la misma forma que la pasión nos llama.
Alec Soth

Tal y como ocurre con el amor, que aunque nos prevengan de antemano y conozcamos de sobra lo que puede ocurrir, no podemos evitar saltar al vacío, una y otra vez.

Ella escribe:

Por favor, ¿podemos tratar de hablar sobre todo esto?

Ya ni siquiera recuerdo la última vez que hicimos el amor. Odio tener que decirlo, pero parte del problema es tu higiene. Cuando te conocí, solías ducharte, afeitarte y lavarte los dientes todos los días, ahora parece que ya ni siquiera te importa…

Una vez en mis talleres de fotografía pregunté a las alumnas acerca del trabajo de Niágara. ¿qué quería contar Alec Soth? Algunas de ellas me hablaron de la estupidez de esas parejas que van todas al mismo sitio y hacen lo mismo. Les pedí que me mostraran una sola foto donde se evidenciara esa estupidez y realmente no fuimos capaces de encontrar ninguna.

Y es en ese punto donde siempre encuentro la respuesta a porqué prefiero determinadas imágenes a otras, incluso porqué prefiero la fotografía a ciertos discursos relacionados con temas tan personales como este que nos incumbe. Creo que ningunx de estxs autorxs parten de un discurso en contra del amor romántico, tampoco a favor, ni siquiera nos eximen a quienes nunca hemos declarado nuestro amor frente al Niágara, o no hemos tenido una pasión irrefrenable. Nos devuelven un reflejo, nos dicen, esto también eres tú y tú y nosotros mismos. No juzgan, no sentencian, solo manifiestan una reflexión personal e íntima sobre el amor, sobre la pasión, donde caben mil interpretaciones.

Hay mucha vulnerabilidad en esas fotografías, todo parece frágil, algo que tiene que ver con cómo nos sentimos ante el amor, al menos yo. Pero por encima de todo, dejan espacio a la duda y permiten releerlas según las experiencias personales.

No puede comprenderla quien no la experimenta. – decía Dante Alighieri refiriéndose a la pasión.

Personalmente intento mantener cierta coherencia con respecto a mi forma de amar, pero esa coherencia pasa también por la fragilidad. Siento empatía con las debilidades, adicciones y pasiones humanas que muestran esas fotografías. Al fin y al cabo ¿quién no ha estado alguna vez al borde de la locura? ¿quién está segura de que no volverá a estarlo?

Como decía Alberto García-Alix al inicio de este post el oficio de fotógrafo no consiste solo en mostrar lo que ve, sino en aportarle aliento, y cuando ese aliento se aporta sin imposturas y desde lo personal, la fotografía puede llegar a salvarnos.

¿Qué pensáis vosotras?

Acabo de recordar un tema maravilloso de Chinawoman titulado Lovers are strangers que viene al caso. Os dejo el videoclip que es maravilloso.

A mi pareja, por descubrirme la fotografía y otras muchas cosas.

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